Centros de Apoyo a los Ancianos en Cuba

La Asociación Cubana de la Orden de Malta comenzó los Centros de Apoyo a Ancianos en 1990, asistiendo a pobres y ancianos con ayuda de sacerdotes de parroquia y Obispos de la Iglesia Católica en Cuba. Hoy en día apoyamos 58 instalaciones en toda la Isla, sirviendo a más de 15.000 pobres 800.000 comidas al año. El apoyo de la Iglesia Católica ha sido muy significativo, pues contamos con su ayuda para prestar nuestro apoyo financiero directamente a ellos.

Cuando la Asociación Cubana comenzó su labor, nunca imaginó que las expectativas e interés iban a aumentar y que habría tanta gente dispuesta a colaborar y a ayudar en este proyecto. Inicialmente, el único comedor que existía estaba en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en el pueblo de Los Pinos, La Habana. Muy pronto otros dos comedores en la Parroquia de Santa María del Rosario en la Municipalidad de Cotorro y en San Juan y Martínez en Pinar del Rio, comenzaron y fueron inicialmente financiadas por miembros de la Orden independientemente de la Asociación Cubana.

La creación de estos bancos de comida y centros de cuidado para los ancianos no solo les suministraban alimentos, es como una familia con la que pueden pasar los días en una forma más llevadera. La mayoría de los comedores abiertos de lunes a viernes desde las 8:00 a las 16:00, y las actividades extra programadas para después del almuerzo. Un ejemplo es el Centro en la Parroquia de Nuestra Señora del Socorro donde hay clases de manualidades, programas de ejercicio, baile y hasta manicuristas para las damas. La entrega de cantinas a los que no se puede mover de sus casas es una de las labores a efectuar. La evidencia de todas estas actividades se recibe en las oficinas de la Orden mediante informes trimestrales del sacerdote párroco responsable de cada centro.

Nuestro financiamiento es suministrado por donantes en los Estados Unidos, América Central y del Sur y Europa, y cumplimos con los reglamentos de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, que supervisa nuestras donaciones y la asistencia que le brindamos a la Iglesia en Cuba. En mayo del 2014, recibimos el Primer Premio de Solidaridad Internacional por nuestro trabajo en los centros, concedido por la Revista Española TELVA, mediante la intervención caritativa de la Fundación Vía María de Madrid, que patrocinó nuestra labor.

También apoyamos cuatro Centros de Asistencia de las Hijas de María, y el Seminario para Sacerdotes Católicos, San Carlos y San Ambrosio, fundado en 1689, que recientemente se mudó a una instalación moderna en el este de La Habana en 2010. Además de estas instalaciones, le brindamos asistencia financiera al Seminario menos n la Arquidiócesis de Camagüey, y asistimos la única casa para sacerdotes retirados y discapacitados en Cuba, en la parroquia San Francisco de Paula en La Habana. En total tenemos 64 programas en toda la Isla con la colaboración de la Iglesia Católica de Cuba. La foto a la izquierda es en la Iglesia de la parroquia de La Merced en La Habana. A la derecha está la entrada el nuevo seminario de San Cardos y San Ambrosio al este de La Habana.

A principios del 2011, un grupo de miembros bajo el liderazgo de nuestro Presidente Fernando García-Chacón y Chacón y Mons. Thomas Wenski, Arzobispo de Miami y Capellán Principal de nuestra Asociación, hemos estado haciendo en los últimos años una visita extendida a las diferentes facilidades que apoyamos en la Isla así como al Santuario de nuestra patrona, la Virgen de la Caridad del Cobre en la provincia de Oriente.

Para ilustrar esa visita, les presentamos un artículo informativo excelente por un reportero del Periódico Católico de Florida, publicado en Miami.

 

Buena compañía y muy buena comida

florida catholic logo

Los Caballeros de Malta visitan uno de los centros para ancianos que ayudan a mantener en Cuba.
Jueves, 17 de Febrero de 2011
Ana Rodriguez-Soto – Florida Catholic

LA HABANA, Cuba — Gilma Martínez Reyes tiene 85 y vive con su hermana en un apartamento en el tercer piso en la Habana Vieja. Aunque tiene una pierna mala y camina con bastón, todos los días sube y baja las escaleras de su casa para almorzar en el patio de la Iglesia de San Ángel Custodio

Ahí ella y su Hermana disfrutan de “muy Buena compañía y muy Buena comida”, dijo Martínez.

Era casi mediodía, y ella y otras casi 20 personas mayores esperaban su almuerzo diario cuando una delegación de la Asociación Cubana de la Orden de Malta se detuvo a visitar uno de los 60 centros para ancianos que ayudan a mantener en la isla.

“Estamos super, super agradecidas por su generosidad” dijo Jorge Suarez quien junto con su esposa han administrado el centro desde que abrió hace siete años.

Visitando Centros para Ancianos en Cuba – 2011

Actualmente el centro sirve a 50 ancianos, la mayoría que viven solos. Suarez explicó que a medida que pasa el tiempo, la proporción de ancianos que no pueden caminar cerro arriba que lleva a la iglesia, ha crecido. Ahora solo 24 vienen al centro. La comida se les entrega en sus casas a los que no pueden ir en persona.

Qué les sirven de comida? Preguntó el Arzobispo Thomas Wenski.

“Lo que podemos encontrar”. Dijo Suarez.

Ese día era arroz blanco, frijoles negros y albóndigas de pollo.

“Pedimos la intersección de la Madre Teresa de Calcuta cuando las cosas aprietan – que es casi todos los días” dijo Suarez.

Gracias a las donaciones de los miembros de la Orden de Malta, los ancianos pueden contar con un almuerzo de lunes a viernes. También reciben productos de higiene como jabón y detergente que son muy costosos para comprarlos ellos mismos.

“Lo que admira la Iglesia de Cuba es que la Orden de Malta es confiable. Siempre podemos contar con eso” dijo Rolando “Piro” Suarez, Concejero Legal de la conferencia de obispos de Cuba.

La Asociación Cubana de la Orden de Malta comenzó a apoyar centros para ancianos en Cuba hace alrededor de 16 o 17 años, abriéndolos eventualmente por toda la isla.

También mantienen cuatro centros para enfermos dotado de Siervas de María, un centro para niños con Síndrome de Down, un hogar para sacerdotes retirados y un hogar para ancianos en La Habana, y ayudan a mantener un porcentaje de seminaristas en la isla.

La Asociación tiene 115 miembros en Norte y Sur América y Europa, aunque la mayoría vive en Miami. Casi todos son exiliados que se fueron de Cuba en la década de los años 1960.

“Somos la asociación cubana y esto es lo que hacemos y donde debemos hacerlo”, dijo Juan O’Naghten, vicepresidente del grupo.