Los Cubanos se dirigen a la Iglesia buscando respuestas

Por Jack Wintz, O.F.M.

Quizás la mayor señal de revitalización de la iglesia católica sea el creciente número de personas, incluyendo personas jóvenes, que están regresando a la iglesia en años recientes. Las iglesias están nuevamente llenas en las misas de los domingos y días festivos. Los candidatos para bautismos son numerosos.

La razón de esto, me informaron repetidamente los líderes de la iglesia y la gente joven también, especialmente la juventud, era que se han cansado y están escépticos con la gastada retorica Marxista de los lideres revolucionarios. En lugar de lo anterior, están encontrando una nueva autenticidad en la iglesia cubana, así como un mensaje spiritual y ético – mensaje que corresponde a los valores más profundos que buscan y que probablemente llenarán el ansia en sus corazones.

Más y más personas, tanto fuera y dentro de la iglesia están mirando a la iglesia como una voz creíble en encontrar soluciones a los problemas de la nación. Se entusiasman al ver que la iglesia toma una determinación sobre asuntos sociales.

El Cardenal Ortega admite que hay quienes creen que el interés renovado en la iglesia ha surgido en parte debido al deterioro de la situación política y económica en Cuba, luego del colapso del comunismo en el bloque Soviético. Los pobres sufren hambre y privaciones. Los artículos básicos como jabón y pasta dental son escasos. Los apagones rotativos son muy comunes.

“Creo que estos factores tienen alguna importancia”, le dijo el cardinal a St. Anthony Messenger y a los visitantes de los Servicios Católicos de Ayuda. “Pero me parece que en general, el resurgimiento del interés en la iglesia es el resultado de hambre existencial, vacío de Corazón, y falta de sentimientos por la vida. La gente experimenta un deseo de Dios y buscan valores eternos, sólidos – por valores que trascienden los factores económicos y políticos.”

“La nueva atención que se le da a la iglesia es más notable entre la juventud”, afirma el cardenal. “Pero también hay ciudadanos de mediana edad que están regresando a la iglesia luego de 20 o 30 años de ausencia. En 1994 en La Habana había unos 32.000 bautismos. Dos mil de estos eran adultos o adultos jóvenes que formaban parte en los programas del Rito de Iniciación Cristiana de Adultos.

De acuerdo al estimado de un líder laico católico, el número de bautizos de adultos hace 10 años, en contraste, hubiese sido “algo como 250”. En ese tiempo, aquellos con anhelos espirituales vacilaban o temían profesar su fe públicamente debido a la discriminación y hostilidad hacia la iglesia por parte del gobierno.

“Los católicos ya no tienen miedo”, añadió el Cardenal. “Las imágenes del Sagrado Corazón y de la Virgen de la Caridad están siendo colocadas nuevamente en los salones – y ya no están escondidas en el cuarto de la abuela”, dijo riéndose.

Estas dos imágenes habían sido figuras familiares en los hogares católicos cubanos hasta que la discriminación oficial hacia la religión obligó a muchas familias a mudarlos a la parte trasera de la casa o a ponerlos de cara a la pared. “¿Quién no recuerda”, preguntaban los obispos en su carta pastoral, “esa popular y tradicional imagen del Sagrado Corazón o el grabado de la Virgen de la Caridad ocupando el lugar de honor en las salas de las familias cubanas?

Que estas imágenes religiosas esten regresando a lugares prominentes en los hogares es una señal clara del renacimiento católico.