Cuba Obtiene una Nueva Catedral

Por Jack Wintz, O.F.M.

Un Segundo evento importante señalando el renacimiento de la comunidad Católica Cubana fue la decisión del Papa Juan Pablo II en octubre de 1994 de nombrar al Arzobispo Ortega cardinal de la Iglesia Católica Romana. Esta era la primera vez desde la Revolución de 1959 que un prelado cubano era nombrado cardinal.

Gracias a muchos años de pacientes esfuerzos y diplomacia disimulada por parte del Vaticano, la relación entre el gobierno cubano y la iglesia han ido mejorando, especialmente desde 1990. En 1992, por ejemplo, la constitución fue enmendada ilegalizando la discriminación contra los cristianos de la sociedad cubana.

En este clima más cordial, Fidel Castro permitió que 250 cubanos viajaran a Roma a asistir a la ceremonia en que el papa elevaba al Arzobispo Ortega al Colegio de Cardenales el 26 de noviembre de 1994

El 11 de diciembre de 1994, después del regreso del Cardenal Ortega de Roma, hubo una celebración exuberante en la catedral de La Habana. Como describió el evento el New York Times, “Tantos fieles asistieron que sobresalían de la catedral principal hacia la plaza, donde aclamaron, ondeando banderas cubanas y del Vaticano. Adentro, devotos jubilosos levantaban pancartas que proclamaban “¡Cuba tiene un Cardenal!” y gritaban “¡Larga vida a la Iglesia!”

Aunque el nombramiento del Cardenal Ortega recibió poca atención de la prensa controlada por el gobierno, es altamente estimado por la comunidad católica en Cuba. “Creo que el Cardenal Ortega pudiera ser un papa futuro”, aseguro el Hermano Manuel Colliga a un pequeño grupo de americanos que visitaban Cuba el diciembre pasado. El Hermano Manuel es el superior del hospital Hermanos de San Juan de Dios nacido en España que sirve en el Hogar San Rafael para ancianos en La Habana. También alabó al cardinal por su postura de amor y por buscar el bienestar de todos los cubanos”.

Cuando el Cardenal Ortega visitó la comunidad cubana del 26 al 28 de mayo pasado, recibió una bienvenida tumultuosa. Rechazando firmemente sus llamadas a criticar al presidente cubano, Fidel Castro, le pidió a sus semejantes poner de lado “viejas peleas, sus recuerdos tristes y dolorosos” y practicar el amor de Dios al perdonar. Luego el 15 de junio el Cardenal que es presidente de la Conferencia de Obispos Cubanos, se dirigió a todos los obispos norteamericanos en su reunión bianual en Chicago, recibiendo una ovación de pie antes y después de su discurso.

Está claro que tanto el Cardenal Ortega como los obispos americanos desean mejorar las relaciones entre los dos países. El Cardenal claramente desea expresar su estima por la comunidad católica en los Estados Unidos. Durante su entrevista con St. Anthony Messenger en diciembre, expresó su deseo de “enviar un mensaje de gratitud y hermandad a la Iglesia Norteamericana. Es una experiencia maravillosa” añadió, “colaborar con Cristianos aun cuando nuestros gobiernos parecen estar separados.