Letter of Pope John Paul

Mensaje de S.S. Juan Pablo II,
al Emmo. Cardenal Jaime Ortega Alamino,
Arzobispo de La Habana
Vaticano, 1 de marzo del 2003
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Señor Cardenal Jaime Lucas Ortega y Alamino
Arzobispo de San Cristóbal de La Habana

Con ocasión del V aniversario de mi inolvidable Visita pastoral a Cuba, manteniendo viva memoria de las intensas jornadas de fe que dejaron honda huella en el corazón de los Pastores y fieles de esa Iglesia local, deseo hacer llegar mi afectuoso saludo a Usted, a sus Obispos auxiliares, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos de esa Arquidiócesis que con tanta cordialidad me acogieron durante mi permanencia en esa Nación. Este saludo complacido deseo hacerlo llegar también a los demás Pastores y fieles de toda la Isla, presentes siempre en mi oración y en mi recuerdo.

Me complace que precisamente en estos días, el Cardenal Crescencio Sepe, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, portador de mi saludo y bendición, vaya a presidir la inauguración de una nueva casa religiosa, que viene a sumarse a las que desde hace tiempo están abiertas en Cuba y a las que se puedan abrir en el futuro, contribuyendo así al dinamismo de esa Comunidad católica que cuenta con la colaboración de los consagrados en su tarea, siempre apasionante y activa, de hacer presente el Evangelio a los hombres y mujeres de esa noble tierra.

Al inicio de este nuevo siglo, reiterando la exhortación del Señor “Duc in altum” (Le 5,4), he invitado a toda la Iglesia a caminar sin desfallecer por los caminos del Evangelio. Hoy, recordando el mensaje que en mi Visita dejé a esa Iglesia local y que tiene plena vigencia, deseo repetir a cada uno de los católicos cubanos: “Rema mar adentro”, para que la fe y los valores que se apoyan en la Buena Nueva de Jesucristo estén siempre presentes en su mente y en su corazón, guíen sus pasos y sus actuaciones en las diversas actividades que llevan a cabo en todos los ámbitos, y Cuba pueda así expresar plenamente su alma cristiana.

Al invocar sobre las diócesis, parroquias, comunidades religiosas, familias y fieles la materna protección de la Virgen de la Caridad del Cobre, cuya imagen lleva grabada cada cubano en su corazón, me es grato impartir a Usted, Señor Cardenal, a los demás Obispos, sacerdotes y fieles de Cuba la Bendición Apostólica, como signo de afecto y prenda de toda clase de gracias divinas.

Vaticano, 1 de marzo de 2003